¿Crecer es nuestra única opción estratégica?

Nos han enseñado que el crecimiento es un requisito empresarial, y que las empresas más grandes son las más exitosas… pero ¿es así siempre? ¿qué debemos saber antes de optar…

Escalera de madera vista desde abajo hacia un cielo gris verdoso

Resumen

Crecer no es la única estrategia ni una medida automática de éxito. Aumentar volumen puede alejar a la empresa del cliente, introducir burocracia y debilitar su capacidad innovadora. La rentabilidad puede venir de vender poco con mucho margen, no solo mucho con poco margen, por lo que a veces conviene concentrarse en los clientes que generan mayor contribución en lugar de perseguir facturación. La decisión debe revisarse continuamente según el modelo, preservando raíces y valores, y separando la necesidad económica real del ego que asocia tamaño con éxito; la cuestión es hallar continuamente el equilibrio adecuado entre valor y volumen.

En la situación actual esta pregunta puede parecer capciosa o incluso perversa, pero esconde una reflexión profunda que toda empresa debe hacer: ¿cuándo debo dejar de crecer?. Vivimos inmersos en una apología del crecimiento, donde se cree que las empresas más exitosas son las más grandes, y un crecimiento de doble dígito síntoma de un estupendo año.

 
Pero, ¿esto es siempre así? Tradicionalmente se nos ha enseñado que toda empresa debe buscar el crecimiento, obsesionándose con más ventas y más facturación todos los años ..pero este enfoque es consecuencia de la época en la que fueron diseñadas la mayoría de teorías empresariales que conocemos, donde la capacidad productiva y la eficiencia eran las principales ventajas competitivas.

Pero, ¿sigue siendo ése el único camino? En mi opinión NO.

A diferencia de lo que sucedía antaño, actualmente las ventajas competitivas no vienen exclusivamente de la producción y de la eficiencia (algo que se ha “comoditizado”), sino del valor aportado en la creación y diseño del producto, en la forma de prestar el servicio y en la innovación del modelo de negocio.

En esta situación, seguir apostando por el crecimiento entraña diversos problemas que tendemos a soslayar y asumir como bajas necesarias, pero que a la larga son las semillas de nuestra perdición, entre otras:

  1. Pérdida gradual de la capacidad innovadora, inversamente proporcional al crecimiento y al acomodamiento en el status quo.

  2. Disminución de la cercanía con el cliente, ya que importa menos cuidar la relación con clientes actuales y más conseguir nuevos clientes.

  3. Reducción del nivel de detalle y “mimo” que se pone en cada trabajo, y que en su momento era nuestra principal diferenciación.

Sin duda existen casos donde el crecimiento continuo y el volumen son la mejor respuesta, sobre todo en modelos de negocio que aprovechan economías de escala, de forma que cuanto mayor volumen adquieren mayor es el margen. El problema es que hacemos caso omiso de las ineficiencias que surgen por el camino, que incorporar una nueva persona a la empresa cada vez significa menor porcentaje de trabajo real (y menor capacacidad productiva, consecuencia de mayores ineficiencias, tareas burocráticas y de coordinación).

En mi opinión, y quizás sea cierto que soy un romántico, debemos preguntarnos continuamente en qué punto de la balanza entre valor y volumen estamos y cuestionarnos si debemos crecer… y si es así, hacerlo en la medida en que no abandonemos nuestras raíces y valores que nos hicieron diferentes.

 
Entonces, ¿debemos aceptar que nuestra rentabilidad se encuentra limitada por el volumen o tamaño de la empresa? En cierta medida sí, pero existen muchas formas de conseguir aumentar nuestros beneficios que NO pasan por crecer. La clave es comprender que:

En una empresa sólo hay dos formas de conseguir rentabilidad: a través del volumen (muchos pocos) o a través del margen (pocos muchos).

Aunque históricamente se nos ha enseñado a optar por el volumen como opción estratégica (es más fácil de conseguir, aunque menos sostenible), la realidad es que a veces es mejor, como dice la fábula, «matar la vaca» y centrarnos en ese 20% de nuestros clientes que representan el 80% del margen (no facturación).

Existen múltiples formas de seguir mejorando nuestra cifra de beneficio año tras año que no pasan necesariamente por crecer, pero requieren una nueva forma de entender nuestro lugar en el ecosistema, y sobre todo, dejar de lado nuestro ego, ya que desgraciadamente en muchas ocasiones el crecer se convierte en la opción por defecto para poder demostrar el éxito de la empresa. ¿Absurdo? Sí. ¿Real? También.

¿QUE OPINAS?

 

Foto @piermario, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0

Post publicado originalmente en Con Tu Negocio

20 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo contigo. Hoy en día prefiero crecer en valor aportado y en ingresos por incremento de valor que en estructura :)

    1. Amen! :-)

  2. Totalmente de acuerdo Javier, el modelo de negocio tiende a mayor eficiencia y rentabilidad, buscando ser competitivos mediante la innovación y diferenciación en todas sus áreas y aumentando el margen de maniobra de las organizaciones para obtener mas flexibilidad ante el cambio y las adversidades.

    1. Totalmente de acuerdo David, aunque hay cierta obsesión por el crecimiento deberíamos tomar la opción que mejor se ajuste a nuestra estrategia y modelo de negocio…

      Gracias por comentar!

  3. Buenos días, Javier.

    En mi opinión pienso que SÍ, siempre hay que crecer. Lo que pasa es que ese crecimiento a veces debe ser cualitativo, y no tanto cuantitativo.

    Por poner un ejemplo, pensemos en qué sucedería si las empresas invirtiesen en entender los nuevos modelos de relación con el cliente, basado en la cesión del protagonismo a su público objetivo y la generación de valor. Es decir, dar antes de recibir, y como bien has comentado en el penúltimo párrafo, centrar los esfuerzos en el segmento más sensible al valor generado.

    Saludos.

    1. Creo que estamos de acuerdo en el QUÉ, aunque lo llamemos de formas diferentes :-)
      Sin duda, para mi al final la clave es como tu dices centrar nuestro esfuerzo cada día más y de forma obsesiva en entender y dar valor a cliente…

      Saludos!

  4. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: En la situación actual esta pregunta puede parecer capciosa o incluso perversa, pero esconde una reflexión profunda que toda empresa debe hacer: ¿cuándo debo dejar de crecer?. Vivimos inmersos en una apología del crecimiento,…..

  5. Me ha parecido una reflexión excelente y te haría una pregunta que me formularon a mí hace 20 años: desde el punto de vista empresarial, con todo lo que ello implica: ¿es optativo el crecimiento?
    Ojo, el crecimiento, no la manera de llevarlo a cabo, una gran compañía o múltiples de menor dimensión.

    1. Gracias Antonio! La respuesta a tu pregunta depende bastante de cual es tu estrategia última… una forma como muy bien dices es utilizar la estrategia de GE y crear una miriada de compañías debilmente enlazadas y muy focalizadas en su nicho. Pero en el largo camino, la pregunta sigue estando ahí: cual es el objetivo de crecer? Si hay unos accionistas la respuesta es obviamente intentar crear más valor para ellos, pero si no… ¿realmente vale la pena crecer?

  6. De acuerdo total, pero también es cierto que las circunstancias de cada empresa, en determinados momentos, condicionan la estrategia a seguir, por eso el comienzo de nuestro «cambio»en la empresa, un saludo y pronto nos vemos..

    1. Hola Salva! Por supuesto, hay que ser flexible y adaptar la estrategia al momento de la empresa, no todo vale para todo. Mi intención en éste artículo era romper el mito de que es obligatorio crecer, no decir que el crecimiento es malo. Tiene sus riesgos, por supuesto, lo importante es conocerlos y ser conscientes que crecer no es una necesidad…
      Nos vemos pronto

  7. Interesante artículo. Me ha recordado al concepto de «desaprender». Hoy en en España hay muchas empresas «des-creciendo» algunas por desgracia hasta el cierre. Esto indica que no siempre vale el crecer por crecer, como bien indicas no se puede perder el contacto y mimo por el cliente y el detalle sobre el trabajo realizado.
    Un saludo

    1. Muchas gracias German! Creo que muchas veces el actual encogimiento tiene como muy bien dices un origen en haber crecido sin cabeza ni estrategia. Al final es curioso pero a las compañías se les olvida que el crecimiento no debe suceder para «mayor gloria» de sí mismas, sino para seguir dando el mejor servicio posible al cliente…
      Saludos!

  8. […] llevar por la opinión ampliamente establecida sobre qué es el éxito, como hablábamos en “¿Crecer es nuestra única opción estratégica?”… porque al igual que en ese caso, el ego juega un papel […]

  9. […] llevar por la opinión ampliamente establecida sobre qué es el éxito, como hablábamos en “¿Crecer es nuestra única opción estratégica?”… porque al igual que en ese caso, el ego juega un papel […]

  10. […] hay realmente sólo dos grandes tipos de mercado a los que dirigirse, como comentábamos en ¿Crecer es nuestra única opción estratégica?: Mercados de volumen (donde vendemos “muchos pocos”) y mercados de margen (donde vendemos […]

  11. […] la opinión de Javier Megías que en su magnífico blog se preguntaba si crecer es la única opción y sentenciaba que no. En dicho post argumenta que la capacidad productiva y la eficiencia eran […]

  12. […] Debemos entender que quizás el éxito no es haber alcanzado la perfección (¿desde el punto de vista de quién?) sino haber identificado un camino por el que vale la pena andar, de haber validado nuestro modelo de negocio. Que quizás la clave no es crecer por crecer, y que a lo mejor deberíamos plantearnos si esa es la mejor idea (algo de lo que ya hablamos en ¿crecer es nuestra única opción?) […]

  13. […] Debemos entender que quizás el éxito no es haber alcanzado la perfección (¿desde el punto de vista de quién?) sino haber identificado un camino por el que vale la pena andar, de haber validado nuestro modelo de negocio. Que quizás la clave no es crecer por crecer, y que a lo mejor deberíamos plantearnos si esa es la mejor idea (algo de lo que ya hablamos en ¿crecer es nuestra única opción?) […]

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