¿Es cierto (realmente) que 9 de cada 10 startups fracasan?

9 de cada 10 startups fracasan

Hay una de esas “verdades universales” en el mundo de las startups que, como casi todas ellas, no es ni tan universal ni tan cierta como solemos pensar, y que los inversores repetimos a menudo: 9 de cada 10 compañías fracasan. Pero ¿qué hay de cierto en ella? ¿qué se considera «fracaso» para un inversor y qué implicaciones tiene para el emprendedor?

Una verdad discutible: matices

Esta estadística, que llena de aprensión y temor hasta al más pintado, encierra por supuesto una realidad en sí misma, pero tiene dos aspectos enormemente matizables y sobre los que creo que vale la pena discutir:

  1. ¿QUÉ ES EL FRACASO?
    El tema del fracaso en las startups, del que ya hemos hablado en otras ocasiones, realmente tiene que ver con un elemento previo, y es la definición de éxito… y es que socialmente en el ecosistema emprendedor parece que la definición comúnmente aceptada es que el éxito es conseguir inversión de fondos de venture capital (cuanto más grandes y más extranjeros mejor) y luego vender la empresa por una cifra obscena de millones.

    Sin embargo, creo que esta es sólo una de las opciones, quizás la mas extrema (respecto al famoso dilema de ser rey o ser rico). Pero hay una enorme gama de matices, absolutamente personales para cada fundador y que conviene tener en cuenta:

    -¿Tener éxito es tener una empresa que gana dinero todos los meses?
    -¿Tener éxito es crear un negocio que aporte un valor enorme a sus clientes/usuarios?
    -¿Tener éxito es hacer algo que amas y que te hace sentir bien?
    -¿Tener éxito es poder tener una empresa y a la vez una vida privada «rica»?

    Todas estas definiciones son tan válidas como la de ganar una cantidad obscena de dinero, pero no todas tienen el mismo interés (obviamente) para un inversor. El problema es que, a veces, aunque se opte al principio por la opción “ser rico”, el mercado o las circunstancias pueden hacer que tu negocio sea “sólo” (¿¿sólo??) una empresa sin grandes crecimientos que emplee a gente, gane dinero al final de mes y aporte valor.

    Aunque estas cosas pueden suceder a lo largo del camino, creo que es clave que ninguna startup se plantee buscar dinero de inversores privados si no está dispuesta a intentar el ejecutar y hacer crecer un modelo de negocio ambicioso y escalable.

  2. ¿PARA QUIEN ES UN FRACASO?
    Y con esta pregunta entramos al meollo de la cuestión: para un inversor la aspiración mínima es que el total de sus inversiones (lo que llamamos portfolio) en conjunto tengan un retorno no sólo positivo sino que además genere unas plusvalías comparablemente superiores a las que tendría si invirtiera en otros activos de menor riesgo (porque la inversión en startups tiene mucho riesgo).

    Y claro, si el standard es que de cada 10 inversiones sólo 1-2 son realmente exitosas (aunque no es en absoluto el único modelo), quiere decir que sólo 1-2 son capaces de generar suficientes retornos para cubrir el resto de pérdidas y además generar beneficios. Pero la pregunta que a menudo no nos hacemos es ¿qué pasa con las otras 8-9?

    Pues típicamente 3 o 4 cierran en un periodo de cinco años (no hagas mucho caso al número concreto), 4-6 se convierten en «malas inversiones» (en tanto en cuanto no generan retornos suficientes para cubrir el riesgo asumido) y 1 o 2 generan esos grandes retornos de los que hablábamos.

    Pero la clave está en entender quienes son esas 4-6 empresas: a menudo son compañías que no han podido hacer realidad ese alto potencial de crecimiento, y que a pesar de haber alcanzado la rentabilidad, no tienen una forma de devolver el dinero a sus accionistas (más allá de dividendos anuales) y quizás se encuentran en la «zona gris«.

    Es decir, no son compañías que a priori vayan a ser compradas, en las que vaya a invertir un gran fondo (comprando las acciones a los inversores previos) o que se planteen salir a bolsa…. pero son compañías rentables y que incluso pueden estar creciendo, aunque no de forma explosiva.

¿Pero esas compañías son “fracasos”? EN ABSOLUTO

EL PROBLEMA: incentivos no alineados entre fundadores e inversor


Esto me lleva a uno de los temas más controvertidos y de los que menos se suele hablar públicamente: la desalineación real entre inversores y emprendedores.

  • INVERSOR: Por un lado, a los inversores les interesa seguir apostando, invirtiendo y ayudando a potenciar el crecimiento escalable de aquellas empresas en las que participan y que van bien (derivado del concepto de opcionalidad al invertir)… y se asumen como naturales los “fracasos” de las demás (algo absolutamente coherente con sus incentivos como inversores, ojo)
  • EMPRENDEDOR: Por otro lado los fundadores, dependiendo de su definición de éxito (como hemos comentado antes), puede que no busquen un enfoque de todo/nada y, aunque inicialmente apuntaran a crear algo grande y de gran crecimiento, es posible que sean felices con una empresa rentable y que aporta valor, aunque no pueda escalar.

En mi opinión no hay un bueno o malo en esta película, ni el inversor es un tiburón por querer defender el dinero que tanto le ha costado ganar ni el emprendedor un fracasado por no haberlo petado.

Me parece que no hay respuestas únicas o correctas sobre cuál es la mejor forma de resolver esta desalineación, más allá de ser extremadamente sinceros entre todos los socios (fundadores e inversores por igual) y reevaluar periódicamente hacia qué modelo va la compañía…

¿QUÉ OPINAS?

19 comentarios en “¿Es cierto (realmente) que 9 de cada 10 startups fracasan?

  1. Creo que cada parte (emprendedor e inversor) se «casan» para un proyecto de empresa pero el mismo día de la ceremonia tienen que aceptar que habrá un «divorcio» cuando el inversor quiera legítimamente recuperar su inversión más los beneficios y salirse vcomo inversor.
    Para eso asume un riesgo y el emprendedor se compromete a alcanzar esos resultados. Son dos psicologias distintas.

  2. Como bien dice Ferrán, el «divorcio» entre emprendedor e inversor es casi inevitable, salvo si se trata de un emprendedor que realice un modelo de negocio que requiera poca inversión y no recurra a esos inversores.
    Sé que es muy raro hacerlo de este modo, pues los grandes proyectos siempre requieren grandes inversiones.
    Para mí el éxito de una Startup es cuando se transforma en una empresa, saneando sus cuentas y pudiendo funcionar como un negocio, aunque sea como uno local y familiar.

  3. Un artículo muy interesante, tratando de explicar desde varios ángulos la película. Me sumo a que el alineamiento es básico, necesario sino las distintas expectativas comienzan a generar fricción y lo que era una situación bonita (casamiento) se convierte en la búsqueda del divorcio lo antes posible. Un saludo, Juan

  4. petarlo o nada es una lotería que le puede convenir a un inversor con una cartera diversificada, pero no tanto a un emprendedor, con muy pocas balas en la recámara. Y si es un emprendedor joven y ambicioso, donde el coger experiencia y hacer networking ya en sí le compensa, todavía, pero si es un emprendedor entrado en años como yo para nada.
    Así que con mi escasa munición y sin financiación he construido un producto, basado en mis 26 años de experiencia en desarrollo de software. Lo podría petar, pero mi prioridad no es escalar y ser el número uno, sino crear una empresa rentable, con vocación de servicio hacia sus clientes, empleados, inversores y hacia la sociedad en general. ¿Conocéis algún mercado de capital semilla que no se deje llevar por la moda y que me pudiera complementar? ¿Algún fondo o inversor socialmente responsable, aunque la empresa inicialmente no es social, sino de desarrollo de software cloud y móvil muy rápido y de calidad?

  5. Todo depende de la definición de éxito.
    Parece que el éxito pertenece solo a las empresas que te hacen de oro.
    ¿Es un éxito crear una empresa que permita una cuenta de resultados suficiente para una familia?

  6. Creo que estas estadísticas son exageradas, pero muchas startups realmente fallan. Tuve una experiencia negativa similar. Los principales problemas para cualquier empresa son la financiación insuficiente y un producto que no estaba en demanda. Para muchos startups es muy difícil encontrar financiamiento (inversionista), especialmente si se trata de un producto nuevo. Además, no es infrecuente que haya conflictos entre el propietario y el inversor. Otro problema no es una demanda o un producto de poca demanda. En este caso, no puede obtener ingresos suficientes para el desarrollo empresarial y el retorno de la inversión. Si puede resolver este problema antes de crear un inicio, puede crear un negocio exitoso.

  7. Muy reflexivoe este artículo. Bajo mi opinión cuando se crea una startup es para reinventar el modelo de negocio o ofrecer un valor nuevo al consumidor y esto está abocado a una alta incertidumbre y tasa de fracaso. Los emprendedores también debemos saber cuando estamos equivocados en nuestro modelo de negocio, aceptarlo y cambiarlo para hacerlo sostenible.

    Un saludo y espero atento a tus siguientes publicaciones.

  8. Creo que cada parte (emprendedor e inversor) se «casan» para un proyecto de empresa pero el mismo día de la ceremonia tienen que aceptar que habrá un «divorcio» cuando el inversor quiera legítimamente recuperar su inversión más los beneficios y salirse como inversor.
    Para eso asume un riesgo y el emprendedor se compromete a alcanzar esos resultados. Son dos psicologias distintas.

  9. Todo depende de la cantidad que el inversor quiera obtener, al fin y al cabo es un negocio y aporta su dinero pensando no solo en recuperarlo, sino en obtener beneficios. Hay starups que ganan más o menos dinero, llegan a final de mes y pagan a su empleados, además de todo eso aportan valor al mercado.

  10. Me parece interesante el panorama que se plantea, y con cuerdo con las opiniones, debe de haber una concreta sintonía entre inversor y emprendedor, para evitar fracasar, y sobre todo siempre estar a la vanguardia para poder ofrecer esa propuesta de valor al consumidor, a mi parecer serán las pautas que determinará el éxito o fracaso.

  11. Me quedo sin duda con esa reflexión final en el que ninguno de los dos es necesariamente malo. El conflicto es lo que hace al ser humano prosperar, y que cada uno busque maximizar sus intereses hace que seamos más eficaces. Felicidades.

  12. Hace tiempo que no me pasaba por aquí…visto lo visto este blog sigue siendo increíblemente genial y de temas «esenciales» para el que lo necesita, muchísimas gracias.

  13. Al final el éxito o el fracaso, lo tenemos en la limitación que nosotros mismos nos inpongamos, cuanto más creamos en una meta más fácil será llevarla a cabo

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