Modelos abiertos de innovación en la empresa 2.0

870593_58527003-1 De entrada, he de decir que mi objetivo en este post no es recoger el mayor número de tendencias de moda en un sólo post (aunque lo pueda parecer!), sino comentar lo bien que “se llevan” ambos planteamientos. Creo que el concepto de la Empresa 2.0 es más o menos conocido por los lectores del blog, pero quizás lo sea menos el de “innovación abierta”, y como alguno ya me ha pedido que escriba sobre este tema, aprovecho.

La innovación abierta quizás sea la buzzword más de moda en todo lo que tiene que ver con gestión de la innovación. Parece que si hoy en día uno habla de innovación y no la menciona, se arriesga a que lo destierren de la profesión y le embarguen sus bienes materiales. Como no tengo ningún interés en que me suceda eso, hablaré del tema largo y tendido…  Mas allá de las modas, el enfoque de la innovación abierta es algo que me apasiona, ya que casa muy bien con el concepto de la empresa 2.0 (apertura y colaboración son pilares de ambas formas de plantear la gestión)…

Cuando hablamos de innovación, existen dos planteamientos extremos principalmente (con toda la gama de estadios intermedios posible, claro):

  • La innovación cerrada es la forma clásica de plantear la innovación, en la que la propia organización se encarga de la investigación, desarrollo y posterior llegada al mercado de los productos creados. Este enfoque supone que la empresa tiene capacidad completa para hacer investigación de base, desarrollar sobre lo investigado y después comercializar los resultados… es un enfoque extremo a extremo, en el que la empresa vive “aislada” del mundo exterior y no se relaciona (en este aspecto) con otros actores. Es un enfoque heredado de la época donde sólo podían innovar unos pocos mastodontes con capacidad y “poderío” suficiente para acometer todo el ciclo. El planteamiento se suele describir mediante el siguiente gráfico de embudo:

innovacion cerrada

  • Por contraposición, el concepto de innovación abierta lo popularizó Henry Chesbrough a través del magnífico libro “Open Innovation”, y plantea un enfoque bastante diferente, de un carácter completamente colaborativo (ya suena a 2.0, no?). La idea es que no tiene mucho sentido la empresa innovadora “Juan Palomo” (yo me lo guiso, yo me lo como), sino que es más inteligente aprovechar el potencial donde se encuentre, esto es, dentro y fuera de la empresa. Para el 99% de las empresas no tiene ningún sentido hacer y financiar investigación de base (en el gráfico lo llamo “base tecnológica interna”), sino que es mucho más lógico utilizar la creada en universidades, por ejemplo, y construir a base de ella. De hecho, ni siquiera es necesario que todo lo que aprovechemos de fuera sea la investigación básica, sino que en muchos casos puede tener sentido integrar tecnología externa ya desarrollada. Así mismo es factible que algunos de los productos de este proceso no encajen en el mercado actual de la empresa… ¿los desechamos? Para nada, podemos optar por atacar nuevos mercados con ellos, licenciar su tecnología y ganar poco (o mucho) dinero recurrentemente o incluso hacer un spin-off con esa tecnología… a la que incluso podríamos financiar integrando a firmas externas de capital riesgo. Como se puede ver, el planteamiento está completamente focalizado hacia la apertura, la colaboración y la comunicación…. y no hemos siquiera planteado que esto no sólo aplica a la tecnología sino en muchos casos a nuevos modelos de negocio

innovacion abierta

 

Una vez hemos introducido una definición muy por encima de la innovación abierta, ha llegado el momento de plantear qué tiene que ver con la famosa Empresa 2.0. Como creo que se ha intuido ya, ambas se basan en un modelo colaborativo, abierto y en el que la circulación (controlada!) de la información produce beneficios claros.

Pero realmente, una “Empresa 2.0” que quiere gestionar de forma abierta su innovación, ¿con que actores se debe relacionar?. Haciendo una lista breve, se me ocurren:

  1. Empleados, fuente clásica de innovación, y a los que se les debe ofrecer una forma de canalizar las propuestas de ideas o la vigilancia tecnológica que aporte valor. Resulta curioso, pero se suelen reciber más ideas por este canal que por los tradicionales…
  2. Clientes, que aunque tímidamente estamos empezando a incorporar a nuestros procesos de innovación, son uno de los puntales más importantes, ya que ofrecen foco. Como comentabamos en otro post, la idea es que transformemos conocimiento en dinero, por lo que alguien tiene que comprar algo… aunque tampoco deben obsesionarnos, ya que los clientes suelen aportar inputs valiosos únicamente al proceso de innovación incremental.
  3. Competidores, que en el nuevo modelo de coopetición que tan buenos resultados está ofreciendo son una parte integral de la innovación. No se trata en absoluto de compartir nuestras “joyas de la corona” con la competencia, pero sí de plantear un esquema de colaboración, por ejemplo en investigación básica que per se aporta poco valor al mercado en esa fase.
  4. Proveedores, que habitualmente disponen de conocimiento más vertical en las áreas que dominan, y que es probable tenga más sentido integrarlos en el proceso y aprovechar su experiencia que mantenerlos en la oscuridad.
  5. Universidad, Centros Tecnológicos.., una de las piezas clave, ya que disponen de una gran parte de la investigación de base y competencias importantes en la transferencia tecnológica… que debemos aprovechar sin reservas.
  6. Gobierno, ya sea en su sabor europeo, nacional, autonómico o local, está completamente concienciado en su obligación de apoyar a las empresas en el camino de la innovación, ofreciendo algunas vías obvias (subvenciones, créditos a tipo cero) y otras menos obvias (difusión, programas de apoyo a emprendedores, política fiscal…).

Con esta cantidad de actores, queda claro que la comunicación y la gestión de la colaboración es clave. Existen varios planteamientos de la empresa 2.0 que pueden ser útiles, pero en general todos se basan en facilitar las conversaciones, escuchando y reaccionando de forma ágil. Unas (pocas) ideas:

  • Comunidades, tanto internas para potenciar el pensamiento colaborativo de empleados, como externas, donde incluir a competencia y otros agentes externos, como las universidades. Cuando decimos comunidades, nos referimos al uso de varias herramientas integradas, por ejemplo blogs como bitacora de la actividad de cada grupo, wikis para la edición colaborativa, microbloggin para la vigilancia tecnológica, o cualquier de las ideas planteadas más adelante. En general se trata de crear comunidades de interés autoorganizadas alrededor de los topics interesantes… una idea que sectorialmente está teniendo muy buenos resultados es crear think tanks 2.0 conjuntos entre la propia empresa, competencia, universidades y otros actores que orienten el camino de la investigación básica.
  • Social Taggin: La etiquetación del conocimiento y las folksonomias permiten plantear modelos de gestión del conocimiento completamente flexibles, en los que debemos aceptar un pequeño umbral de error que desaparece una vez existe suficiente volumen de información (no arroja los mismos resultados el tag “open source” que el tag “opensource”). Este planteamiento es especialmente aprovechable en la innovación para saber donde recalan los conocimientos más útiles.
  • Señalización: Tecnologías como RSS capaces de soportar un modelo proactivo de información (el clásico pull vs. push) en el que todas las actividades englobadas en el proceso de innovación abierta estén sindicadas, de forma que cualquier cambio sea conocido al instante por toda la gente suscrita (por ejemplo a áreas de conocimientos, tecnologías disponibles…etc)
  • Toma de decisiones distribuidas: Ejemplos como el uso de Google Moderator por parte del gobierno de Obama en la iniciativa change.gov dan un atisbo del poder de las decisiones distribuidas. En el entorno de la innovación abierta, este puede ser uno de los puntos más interesantes a aprovechar con los clientes, recibiendo un feedback abierto, cualificado y cuantificado de nuevos productos o servicios, integrándolos en la toma de decisiones sobre viabilidad de productos, por ejemplo.

Estoy seguro que existen muchas más ideas englobadas dentro del concepto social media que pueden ser aprovechadas para la innovación abierta… ¿se os ocurren mas?

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