Innovación, mentiras y cintas de video

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Últimamente parece que a todos se nos llena la boca hablando de Innovación…. que si “el único camino de salida a la crisis pasa por innovar“, que si “en mi empresa somos muy innovadores, hacemos mucho I+D”, “estamos haciendo un proyecto subvencionado de innovación”

La Innovación se ha convertido en una suerte de palabra mágica, del estilo de “supercalifragilisticoespialidoso” que, si pronunciamos suficientes veces y con todo el convencimiento posible, alejará los problemas y nos permitirá salir de la crisis mucho antes, ¡o incluso evitarla!.

Pues siento decirlo, pero NO ES ASI. La innovación ni es una receta mágica ni es algo para todo el mundo, por mucho que nos empeñemos. También advierto de antemano que no conseguiremos que las vacas vuelen por mucho que queramos. Me empieza a preocupar cómo se está desdibujando el significado de la palabra, lo que está traduciéndose en sonoros fracasos que podrían haber sido evitados (de ahí la palabra “mentiras” del título. Lo de las “cintas de video” viene de la estupenda película de Steven Soderbergh y poco más).

Ojo, no quiero en ningún momento decir que la innovación no se pueda sistematizar, ni que sea imposible crear una cultura de innovación… ni siquiera que una organización “al uso” no pueda convertirse en punta de lanza de la innovación. Pero hace falta una apuesta decidida e informada de que debemos hacer… y las implicaciones que ello supone.

Esto último es especialmente relevante, ya que cuando una compañía descubre todos los cambios de base que es necesario para convertirse en innovadora, en muchos casos renuncia o los aplica de forma tibia… y luego se maravilla de que no haya funcionando el proceso. Tampoco debemos olvidar que, si empezamos a trabajar ahora con ganas y echamos la suficiente leña, empezaremos a ver los primeros “brotes verdes” el año que viene… pero no funcionará automágicamente.

La apuesta por la innovación supone un cambio cultural y a largo plazo, con lo que enfoques oportunistas o cortoplacistas no suelen tener éxito. Esto es uno de los motivos por los que resulta más habitual asociar el término “innovador” a un emprendedor, dado que por defecto éste no arrastra “cargas” culturas… pero esto no debe desanimarnos, innovar en la empresa (intraemprender) no sólo es posible sino que en muchos casos aporta ese granito de motivación que uno necesita.

Cuando hablamos de la innovación, solemos considerar que innovar es tener una idea que nos permita hacer las cosas de forma diferente, e idealmente mejor. Innovar es transformar algo que ya existe para aportar valor, ya sea económico o social. Y aqui una de las claves es “aportar valor”, como se muestra en las siguientes definiciones.

A mi la definición básica que más me gusta es la que contrapone la Investigación y Desarrollo (I+D) con la innovación (i):

I+D

La I+D transforma dinero en conocimiento
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La innovación transforma conocimiento en dinero

Esta es una ruptura con el modelo tradicional, que ha considerado la I+D+i como un todo, cosa que resulta no sólo equivocada sino posiblemente engañosa: No somos capaces de cuantificar la innovación. Si os habéis fijado, todas las estadísticas que se aportan en este campo hablan del “esfuerzo invertido en I+D+i”, o de “las empresas se han gastado x millones de euros en I+D+i”… y si no somos capaces de medirla.. ¿como siquiera nos planteamos gestionarla, incentivarla…etc. a nivel global?: Viene de nuevo en nuestra ayuda la estupenda frase de Peter Drucker:

“No puedes gestionar lo que no puedes medir”

Pues estamos bien.

En cualquier caso, no es mi objetivo (todavía!) hablar de políticas de innovación. Existen diversas formas de abordarlas, pero sin duda hoy en boga la más aceptada (o al menos popular) es la de la innovación abierta o open innovation (descrita en el clásico de Henry W Chesbrough, y que casi resulta una herejía últimamente hablar del tema y no decir la buzzword…en cualquier caso es muy recomendable y hablaremos del concepto en el futuro). Sin embargo, si me gustaría al menos enumerar cuales (en mi humilde opinión, ojo) deben ser los procesos y condicionantes para plantear la innovación en una organización. La innovación debemos considerarla como un proceso, que tiene en cuenta desde la fase de generación y captación de las ideas y las pruebas de viabilidad hasta la monetización de la idea a través de la comercialización del producto o servicio… o de la mejora de margen productivo (no sólo se trata de vender, pero si de ganar más dinero).

En cuanto a los condicionantes a tener en cuenta, y de los que hablaremos largo y tendido en otro momento, es importante mencionar al menos:

  • Cultura de la Organización
  • Estrategia
  • Mercado
  • Organización interna

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2 comentarios en “Innovación, mentiras y cintas de video

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