La culpa es de (nosotros) los padres

la-culpa-es-de-los-padresMetemos a todos los jóvenes en el mismo saco. Nos quejamos amargamente de la generación NI-NI, de la baja involucración de los jóvenes en el trabajo o de su actitud reactiva ante la vida… y a la vez en nuestro rol de padres cuestionamos al profesor que les exige, los tratamos como a bebés y no dejamos que se equivoquen. Absurdo.

A los jóvenes de esta generación las cosas no les están saliendo muy bien. Una altísima tasa de paro juvenil, un porcentaje de fracaso escolar muy elevado, y el sentimiento que les transmite la sociedad de que son de “peor calidad” que los “de antes”… lo que a mi me parece un despropósito.

Yo tengo la suerte de poder tratar con muchos jóvenes. Gente extraordinaria que se aleja completamente del patrón establecido del NI-NI al que le resbala todo. Chicos y chicas que pelean con toda su alma por cambiar las cosas, ya sea intentando hacer el mundo un sitio mejor o innovando en las empresas.

Y curiosamente todos tienen algo en común: unos padres que les motivaron, que les exigieron más que al resto, que dejaron que se equivocaran y sobre todo, que inculcó en ellos una cultura del esfuerzo. Desde pequeños. Padres que seguramente lo pasaron mal discutiendo con sus hijos. Pero que hicieron un gran trabajo.

Sin embargo, muchos padres hemos tomado el camino más cómodo. O el que sienten más cómodo para sus hijos. Un camino en el que el padre hará lo que sea necesario para que su hijo no lo pase mal, para que no sufra decepciones y no sienta el amargo sabor de la derrota. En el que intentará proteger a su hijo de todo mal o frustración.

Y el impulso de hacerlo es absolutamente normal: cada vez tenemos menos tiempo para pasar con nuestros hijos, y queremos que sea lo mas feliz posible. Pero la vida es dura, y los niños tienen que aprender a vivir por sí mismos. Tienen que equivocarse y caerse. Tienen que sufrir y entender el valor del esfuerzo. Deben aprender a responsabilizarse de sus actos, de que papá o mamá no van a estar siempre arreglando las cosas y haciendo que su vida sea fácil.

Es muy duro, Dios lo sabe, ver que tu hijo se va a caer y no saltar en su ayuda. Pero como dice un buen amigo:

Si no dejamos que nuestros hijos se pelen hoy las rodillas, mañana se abrirán la cabeza.

No podemos estar pendientes en todo momento de sus necesidades, ayudándolos a la más mínima y evitándoles cualquier frustración… porque ese camino nos lleva al día de hoy.

A gente que, a pesar de estar muy preparada, no se atreve a alejarse del nido. A tomar sus propias decisiones y encontrar su camino. Y no es culpa suya. Es culpa nuestra. Los colegios enseñan, pero es nuestro papel como padres educar. Enseñar a nuestros hijos que hay que esforzarse. Que el fracaso es dejar de intentarlo. Y que su futuro está en SUS manos… así que deben hacerse responsables de él.

En Occidente los padres nos esforzamos porque nuestros hijos vivan mejor de lo que vivimos nosotros… mientras que en Oriente los hijos se esfuerzan por vivir mejor de lo que vivieron sus padres. La diferencia es clave.

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(Post publicado originalmente en VLCNews)

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22 comentarios en “La culpa es de (nosotros) los padres

  1. Totalmente de acuerdo con el artículo. Como padre que soy de un bebé de apenas 17 meses, mi única preocupación a la hora de educar a mi hijo en el futuro, será inculcarle la cultura del esfuerzo, de la constancia, de la curiosidad por aprender cosas nuevas… Soy consciente de que va a conocer una vida totalmente diferente a la que hemos vivido nosotros (igual que nosotros con respecto a nuestros padres -y no digamos ya abuelos), así que lo único que importa es transmitirle valores “universales” que le sean útiles a lo largo del tiempo. (…) Ya se encargará él de buscar el camino correcto y nosotros estaremos ahí simplemente para “corregir” aquello que veamos que se desvía de lo que él haya elegido.
    Nada PEOR que aquellos padres que quieren vivir a través de sus hijos, todas las experiencias que no pudieron disfrutar o se frustraron en su vida. A los hijos hay que dejarles VIVIR SU VIDA y simplemente, como bien dices, disfrutar de verles crecer sanamente con la educación que les hemos dado.

  2. ¡¡Diana!!
    Soy madre de adolescentes y la labor de educar es dura y penosa pues los beneficios se generan a muy largo plazo. Una vez más lo difícil es ir “contra corriente” y convencerse de que los hijos no nos pertenecen.
    Lo motivador es cuando te abrazan y te dicen que eres la mejor mamá del mundo después de haberles castigado sin ver la tele …
    Lo aterrador cuando te cuentan que tienen novi@ y que se van al cine con su dinero!!(que les has dado por limpiarte el coche)
    Historias para no dormir … pero que se pelen las rodillas!!
    Gracias Javier, una vez más, por conciliar trabajo y familia.

  3. En esa línea está nuestro método para acompañar a los padres a que re-descubran el verdadero valor de educar y que, aunque es duro, recompensa más si se hace desde un verdadero compromiso con el crecimiento integral de nuestros hijos y el que lleguen a ser la mejor versión de ellos mismos.
    “La Educación Como Compromiso”
    Gracias por la reflexión, el primer paso para llegar a comprometerse es “darse cuenta de…” Luis Felipe Prieto Vara.

  4. Buen artículo Javier. Sin embargo, no esto del todo de acuerdo.

    Pienso que el problema de la generación “NI-NI” va mucho más allá del consentimiento de los padres. Cuando mis padres estudiaban, si obtenían un título universitario (básicamente cualquiera) ya tenían un trabajo asegurado. Hoy en día son muchos los jóvenes que se pelan las rodillas (y a veces hasta se abren la cabeza) obteniendo un grado, un máster e incluso un PHD, pero no logran conseguir un trabajo decente. Estamos viviendo una burbuja educacional y eso desmotiva a los jóvenes de hoy.

    Saludos,
    http://goropo.com/ricardosalinas

    • Hola Ricardo,

      Antaño tener carrera era un motivo de diferenciación frente al resto de la población, sencillamente porque la mayoría de la gente hace 30 años no tenían. Hoy en día tener carrera es bastante común, así que esa diferenciación ha desaparecido. Como todo negocio, los jóvenes (yo tengo 25 años) debemos adaptarnos a las circunstancias del entorno y diferenciarnos de otros modos si queremos sobrevivir. Unos estudios nunca deben ser garantía de éxito, sino la valía del individuo que demuestra dominar algún área mejor que el resto (que sea demandado por el mercado por supuesto) y pueda así diferenciarse y ser contratado.

  5. Totalmente de acuerdo. Y contra los que nos llaman NI-NI, añadiría que la generación de Millenials (en la que me incluyo, pues tengo 23 años) dominamos mejor la tecnología, los idiomas y las emociones. En definitiva, no somos una generación perdida; somos una generación más y mejor preparada que la de nuestros padres.

  6. Para el tablón de corcho “…Si no dejamos que nuestros hijos se pelen hoy las rodillas, mañana se abrirán la cabeza….”

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  8. La realidad es que la unica razon por la cual existimos es; venimos a ayudar a otros a ser mejores personas; para eso hay que tener ordenados nuestros valores morales e inteligencia en constante aprendizaje (esto no quiere decir que tengamos que hacer el trabajo por otros), por los diferentes caminos, hacia el mismo objetivo; y como en todo…..hacer, hacer y hacerlo.

  9. Es muy necesario enseñar a nuestros hijos a resolver las cosas por si mismos. Mis padres dejaban que me encargara de los papeles de mi colegio, de la lista de documentos necesarios para matricularme en cada curso que hacía, yo me encargaba de comprar mis libros, averiguaba cuanto costaban y luego iva donde mi padre y le pedía el dinero, en ese entonce sólo hacía con 9 años me acuerdo. Cualquier propósito que buscara mi padre dejaban que yo lo averiguara, fuera un curso y sólo me pedían el favor de que lo que empezara lo terminara, pero yo me encargaba de todo. Fui nadador hasta los 20 años aprendí el valor de la disciplina y el autocontrol en alcanzar metas y luchar por ellas. Ese es el valor del deporte para mi. A los hijos hay que enseñarles autoconfianza para que ellos mismos puedan saber que las cosas hay que hacerlas y que todo es un proceso que hay que hacer. La motivación es importante, la autoconfianza, la disciplina, la responsabilidad y la búsqueda del conocimiento constante hacen que lo que se propongan lo lleguen a realizar por si mismos. Uno les da apoyo como padre y como amigo. Sr Intelligenius

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  11. Leyendo este artículo recordé a un amigo que, en su día, me dio el consejo más útil que alguien me ha podido dar con respecto a mi rol como papá. Me dijo: “Joel, por más que quieras, tu nunca podrás ser el mejor amigo de tus hijos. No es tu trabajo, ni lo que se espera de ti. Tu rol es enseñarlos, guiarlos, ofrecerles valores que les permitan desarrollar lo mejor de sí mismos en la vida”

    Y desde ese entonces, por más que me duela y por mucho que quisiera protegerles e impedir que se den tortazos en la vida, sé también que es la única forma de enseñarles. Definitivamente, cuando veo a los niños en la calle hacen “burradas”, no puede dejar de pensar en esos “padres que no se involucran”.

    Muy bueno, Javier. Lo comparto con gusto :-D

  12. Acertado como siempre, yo me acuerdo a menudo de algo que leí (no recuerdo donde) “Hay que preparar a los hijos para el camino, no el camino para los hijos”.

  13. Casi siempre tienes razón. Pero no es tan fácil. La mejor manera de enseñar, es predicar con el ejemplo. Eso sí que lo entienden. Lo de dejar que se peguen la torta solitos, y no darles la mano, TAMBIÉN lo aprenden.
    Son espejos, por eso hemos de dar cariño, que se sientan queridos y valorados, ser el ejemplo de los éxitos, pero también de los fracasos y del modo en el que resolvemos nuestros problemas.

  14. ¡Hola Javier y cia!

    Me ha gustado tu forma de enfocarlo, y como has expuesto lo peligroso y perjudicial que es para nuestros peques hacer de ellos personas incapaces de disfrutar y aprender de la vida.

    Nos centramos demasiado en el ahora, sin percatarnos que las acciones del presente serán sus herramientas en el futuro. No es malo que un niño se frustre, si lo es que no sea capaz de convivir con este sentimiento, y así con muchos otros.

    Los padres tenemos una gran capacidad de crítica, pero olvidamos la autocrítica. Todos queremos lo mejor para nuestros hijos, pero cuando esa frase se convierte en una justificación para no mirarnos por dentro y ser objetivos, y reconocer que en muchas ocasiones se trata de no querer aguantar sus rabietas al intentar educarles, la estamos cagando soberanamente, siendo nuestros hijos los perjudicados.

    ¡Un abrazo!

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  17. Muy interesante y me quedo con la frase ‘si no dejas que tu hijo se pele las rodillas, un día se abrirá la cabeza’.

    No me gusta el título porque el fenómeno nini es muy complejo, como para buscar culpables y culpabilizar a los padres es reducir mucho este asunto, o esta enfermedad social. La respuesta de un padre que asume este problema como culpa propia, sería más de lo mismo en la conducta sobreprotectora (pobrecito es culpa mía, tengo que reparar el problema), en lugar de tratar el problema con responsabilidad (responder al problema con habilidad) y darle espacio al nini para que resuelva su situación.

    Los padres sobreprotectores y los padres críticos, terminan anulando la autoestima y la autoconfianza en sus hijos. La tarea de padre es sencilla (la complicamos mucho con nuestras confusiones y nuestras fantasías)

    1) tener claro el objetivo, que su hijo crezca sano y se preparé para ser un día independiente.
    2) saber decir SI y saber decir NO, con firmeza, aunque sin alterarse.
    3) caminar en línea recta hacia el objetivo. Esto supone, servir de ejemplo con la propia conducta. Una conducta de integridad, coherencia y consecuencia.
    4) que la olla de casa esté llena, de autoestima, cariño y apoyo para toda la familia. La olla vacía en casa no atrae (si la criatura tiene que encontrar la autoestima y el cariño fuera de casa, mal vamos).

    Saludos

  18. Muy buen artículo, quiero contarle mi historia, desde pequeño mis padres siempre me ayudar a resolver mis problemas, no dejaron que pasara necesidad ni inculcaron el sentido de dedicación y esfuerzo. Ahora q estoy solo se me ha complicado mucho el sentido de disciplina, de organización, de responsabilidad y de dedicación. Lo entendí muy tarde y ahora q estoy tratando de emprender se me ha complicado mucho porque no tengo muchos hábitos que se necesita, lo que si, he estado implementando diferentes estrategias para crear disciplina y me han ayudado mucho en el camino. Lo que sean padres deben de ayudarlos pero a la misma vez que ellos puedan encontrar la solución a sus problemas ya que en el futuro los va ayudar mucho cuando quieran emprender, se los aseguro el padre debe ser el camino.

  19. los que fuimos a la universidad no fuimos por capricho fuimos porque nos merecíamos una carrera acorde a nuestro talento y eso es lo que le escuece a la derecha. cuando estaba en la universidad mi circulo fue cero, se puede decir que la universidad tal y como estaba montada apenas tenía iniciativas de grupo. y mira ahora, los del círculo de podemos están luchando por darle un futuro a los que estudian y a los que no pueden estudiar. Y en cuanto a la motivación todo se lo debo a mi madre. sufrí muchas decepciones con respecto a mi padre. Mi padre siempre ha sido un conservador amargado, que le ha escocido los triunfos de sus hijos. Y ahora te podría hablar de la depresión que pasé entre los 25 y 30 años buscando curro hasta que me he hecho autonomo. El modelo educativo que tenemos es poco realista. No se enseña a la gente a luchar por nada, aprobar el expediente y poner buena cara al profesor.

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