¿Tu empresa opera en la tierra de los muertos vivientes?

Las empresas zombi viven una zona donde realmente no se puede decir que estén realmente muertas, pero tampoco vivas. Sin embargo, nos empeñamos en alargar esta situación… ¿cómo saber si…

Grupo de zombis caminando por un campo

Resumen

Una empresa zombi genera apenas lo necesario para mantener su estructura, no crece y sobrevive gracias a ventas esporádicas mientras espera que el mercado cambie por sí solo. La falta de crecimiento orgánico, ventas planas y un esfuerzo heroico para captar cada cliente son señales de que el modelo quizá no está validado o se ha estancado. La inversión emocional dificulta reconocerlo. La salida exige analizar la tendencia sin autoengaño y elegir pronto entre pivotar, si quedan caja y fundamentos aprovechables, o cerrar de forma constructiva cuando el negocio no es rescatable; posponer la decisión solo consume la capacidad de intentar una alternativa viable.

Tristemente resulta cada día más habitual descubrir negocios zombi. Son empresas que llevan un tiempo operando en la tierra de los muertos vivientes, esa zona intermedia en la que no se puede asegurar que estén plenamente muertas… pero tampoco vivas. ¿Cómo han llegado hasta aquí? ¿que pueden hacer pasa salir de este tipo especial de purgatorio?

¿QUÉ ES UNA EMPRESA ZOMBI?

En la cultura empresarial “al uso” se define una empresa zombie como aquella que, aunque realmente su actividad empresarial ha finalizado (ya sea por falta de clientes, problemas financieros…etc), no tiene dinero líquido suficiente para cerrar, y abordar las obligaciones que ello conlleva (pago a proveedores, finiquitos, obligaciones administrativas…).

Sin embargo, me gustaría centrar el artículo de hoy en algo mucho más común de lo que a priori puede parecer, y sin duda muy grave: existe una importante cantidad de negocios innovadores y startups que, aunque han diseñado un modelo de negocio en apariencia interesante, en la práctica y al llevarlo al mercado se muestra financieramente muy poco rentable, y los deja en una difícil situación:

Es un negocio que produce suficientes ingresos para cubrir a duras penas los costes de estructura de la empresa (a veces ni eso), y parece decidido a no crecer más… aunque de vez en cuando se materializa alguna venta interesante, que produce un efecto similar a cuando un zombie prueba un cerebro: consigue suficiente energía para caminar unos pasos más antes de caer de nuevo al suelo, en espera de una nueva víctima

Aunque pueda parecer algo absurdo, éste es el día a día de muchas startups “zombificadas”, que esperan con una fe rayana en lo malsano que “algo” suceda, se active por fin su modelo de negocio y puedan volver al mundo de los vivos.

Las excusas que nos ponemos para no reconocer nuestra condición de zombies son muchas y variadas: que si aun no hemos alcanzado la masa crítica, que si el mercado todavía no ha llegado a apreciar nuestra propuesta de valor, que con unos pocos fondos más seguro que cambia la tendencia… todo menos aceptar la terrible verdad: que estamos en la tierra de los muertos vivientes, ni vivos ni muertos del todo.

¿CÓMO DETECTAR SI ESTAMOS EN LA TIERRA DE LOS MUERTOS VIVIENTES?

Aunque desde la barrera sea muy fácil sacudir la cabeza y sorprenderse de un comportamiento tan absurdo, las raíces del mismo están en la misma naturaleza humana (de hecho, se conoce como disonancia cognitiva): reconocer que nuestro modelo de negocio (y por ende nuestra empresa) no funciona tendemos a considerarlo una derrota, un signo de que aquí acaba nuestra aventura… y por tanto nos resistimos con uñas y dientes a aceptarla.

Por supuesto, todo esto sería menos grave si, en lugar de haber gastado todos nuestros fondos “apostando” a un único modelo de negocio, hubiéramos reservado financiación para poder explorar 1 o 2 alternativas más… pero desgraciadamente lo más habitual es haberlo apostado todo a una única carta.

Sin embargo, para las empresas «zombie» que están en esta situación todavía hay esperanza, y lo primero que deberían hacer es analizar de forma desapasionada su realidad, preguntándose si realmente se encuentran en la “tierra de los zombies”.

Existen algunos síntomas claros de ello, y son también excelentes indicadores de la necesidad de pivotar el modelo de negocio:

  • No existen incrementos importantes en el número de clientes, ni orgánicos ni virales.
  • Las ventas parecen haberse estancado, rozando un nivel similar cada mes (o incluso decreciendo ligeramente)
  • Conseguir un nuevo cliente es muy complicado y requiere un esfuerzo heróico (ya sea a nivel de ventas, de inversión en marketing…etc)

¿Esto quiere decir que todas las empresas que presenten estos síntomas son zombies? Ni mucho menos, en algunos casos simplemente se trata de empresas que todavía no han validado su modelo de negocio… la clave es detectar si la tendencia en ventas sigue siendo plana, uno de los síntomas más claros del estancamiento.

¿QUÉ HACEMOS SI DESCUBRIMOS QUE SOMOS ZOMBIES?

En realidad lo más complicado de este proceso no es el tomar conciencia de que nos hemos convertido en muertos vivientes, sino hacer algo al respecto. Los incentivos para seguir como estamos y esperar que se produzca un milagro por el camino son pocos, pero no implican tomar una decisión complicada… porque en mi opinión solamente hay dos opciones posibles:

  1. Pivotar: La opción más deseable sin duda, pero antes de optar por ella debemos ser conscientes de dos prerrequisitos importantes: tener dinero suficiente para aguantar mientras rediseñamos el modelo, y que el propio modelo no tenga una debilidad inherente que impida su éxito. En caso de optar por pivotar debemos abordar un proceso de reinvención de nuestro modelo de negocio, ya sea a través del uso de nuevos canales, readaptando la propuesta de valor o innovando en la estrategia de ingresos, por ejemplo.

  2. «Matar» la empresa: En el caso de que el negocio no sea rescatable debemos mantenernos firmes, mirar adelante y tomar la decisión de cerrar la empresa, adoptando un punto de vista constructivo… ya que sin duda durante la aventura habremos aprendido mucho, y mejor acabar ahora que matar in extremis la empresa.

Sin duda es una decisión crucial la que debemos tomar, pero es importante abordarla cuanto antes…

¿QUE OPINAS? ¿HAS VIVIDO ALGUNA VEZ ESTA SITUACIÓN?

30 comentarios

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  1. Your articles always make me think and reflect on my own life Thank you for prompting me to be introspective and make positive changes

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