10 recetas para matar la innovación

Aunque somos conscientes de lo necesario de innovar, seguimos cometiendo siempre los mismos errores, lo que amenaza el futuro de nuestra empresa… ¿sabes cuales son?

Diana atravesada por una flecha junto al texto FAIL

Resumen

La innovación muere cuando la empresa predica creatividad pero organiza el trabajo para impedirla. También la bloquean exigir certeza a ideas disruptivas, usar datos inexistentes como excusa, no reconocer al innovador y dedicar más esfuerzo a planes que a prototipos. Corregirlo exige libertad con seguimiento ligero, equipos diversos, canales alternativos para ideas, una cartera que reserve espacio exploratorio y ciclos rápidos con clientes. La consecuencia es convertir la innovación en una capacidad distribuida y ejecutable, no en un eslogan o un departamento aislado; el sistema debe proteger la exploración sin desconectarla de resultados.

Se han escrito ríos de tinta sobre la importancia de replantear nuestra estrategia corporativa, de lanzar una nueva mirada al mercado y apostar sin tapujos por la innovación, y no sólo porque se trata de una práctica probada que mejora de forma importante la sostenibilidad de una compañía a largo plazo, sino que es un requisito imprescindible para mejorar su supervivencia… y sin embargo, seguimos sin interiorizarlo, seguimos cometiendo los mismo errores que lo que hacen es inhibir la innovación.

El mensaje se ha quedado en simples palabras vacías, en eslóganes que adornan las paredes de salas de reuniones… desgraciadamente todavía existen muchas compañías que siguen sin interiorizar la innovación, sin comprender que hablamos de algo más que declaraciones de intenciones, y que se trata de algo vital que debe impregnar todas y cada una de las capas de la empresa.

La innovación requiere replantear (y en algunos casos hasta darle la vuelta) muchas de las reglas inmutables que nos han enseñado entre las escuelas de negocio y algunos sesudos libros sobre management (aunque curiosamente la mayoría de sus autores hayan fallecido). Si hay dos aspectos que debemos repensar, y que impregnan las reglas que luego veremos, son:

  • CONTROL: La innovación requiere aflojar el control, y ofrecer un mayor grado de libertad y confianza sazonada con empowerment. No se trata de eliminar los mecanismos de seguimiento y control, pero cuando éste se torna en fiscalización y los equipos pasan más tiempo justificando su trabajo que innovando, tenemos un problema grave.
  • SENTIDO COMÚN: Quizás sea éste el más sibilino enemigo de la innovación… el sentido común es esa vocecita que resuena en nuestra cabeza diciendo que algo no es coherente, que no va a funcionar, que la forma correcta de hacerlo es como ya sabemos que funcionará. Ésta capacidad, que resulta inmensamente útil en nuestro día a día es uno de los principales enemigos del pensamiento creativo, semilla de la innovación.

“El sentido común es común. Es algo corriente. Debes ignorarlo porque es enemigo de la innovación” Nicholas Negroponte

El riesgo que nos aguarda si perseveramos en el camino que estamos andado es convertirnos en una empresa incapaz de ver un modelo interesante o de aprovechar la innovación aunque la tengamos delante (como por ejemplo nos explica J.M.Raventos en “Matar la innovación”)

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LOS ASESINOS DE LA INNOVACIÓN

  1. Intolerancia ante el fracaso: Como suelo decir, el fracaso es la semilla del éxito…. no porque fracasar en sí sea algo positivo (¡en absoluto!), sino por el impacto que tiene una buena gestión del fracaso en la cultura de una empresa … la gente se arriesga más, se atreve a plantear respuestas que no son 100% seguras a los problemas y sobre todo, aprende antes qué es lo que no funciona (y por tanto, también encuentra antes qué es lo que si funciona)
  2. Foco en superestrellas: El mensaje que manda el hecho de plantear estrategias de innovación alrededor de personas o grupos concretos es muy pernicioso para toda la empresa… ya que transmite que la innovación es un problema de personas o grupos concretos, y no de todos y cada uno en la empresa.  Desde el becario recién incorporado al ingeniero prejubilado, todos tienen algo que decir y aportar.
  3. Incentivar el trabajo individual: De la mano del principio anterior emana un aspecto conocido pero no por ello sencillo de resolver en la cultura corporativa. Si potenciamos recompensas individuales y no de grupo, encontraremos a compañeros trabajando en solitario y no aprovechando el poder innovador que pone a nuestra disposición el trabajo en grupo, y más si utiliza la diversidad para apalancar la innovación… porque “Vale 1000 veces mas un buen equipo que una superestrella”
  4. Burocracia/metodología pesada: Si hay algo que desanime completamente a una persona que quiere innovar es la eterna retahíla de formularios, documentos, procesos y presentaciones que debe rellenar. No se trata de que no deba validarse la idea y “aterrizarla”, se trata de que hasta que ésta no se vaya a ejecutar debemos disponer de procesos ligeros y ágiles. Lo importante es la idea, no el documento.
  5. Obsesión por el control: Hay que dejar a la gente espacio para equivocarse, para explorar y encontrar el camino… aunque a veces no sea como lo haríamos nosotros. En lugar de decirle a la gente qué debe hacer, debemos darle “licencia para crear” y potenciar sin tapujos a los emprendedores que hay en todas las compañías… a pesar de que sean incómodos y no paren de preguntar “¿y porqué hay que hacerlo así?” (o más bien, gracias a ello).
  6. Apostar sólo por lo que parece que va a funcionar: Aunque es crítico saber reconocer cuando una idea no va a funcionar comercialmente y tomar la decisión de matarla (lo que es igual de importante que saber por las que sí apostar), cuando diseñamos nuestra estrategia de innovación debemos dejar un cierto espacio a ideas exploratorias que nos permitan descubrir oportunidades ocultas. Nunca he creído en presupuestos abultados dedicados a innovación (hacen que la gente se vuelva chapucera y descuidada), pero debemos reservar siempre una parte a innovaciones disruptivas más arriesgadas.
  7. Jerarquías muy verticales: Las estructuras muy jerarquizadas tienen un doble efecto negativo sobre la innovación -por un lado la gente se acostumbra a esperar que las directrices vengan de la cima de la organización, y por tanto inhiben su capacidad de tomar decisiones, y por otro lado, nos podemos arriesgar a que una estupenda idea sea bloqueada en un nivel intermedio sin contemplaciones porque no sea entendida o amenace el status quo. Hagamos organizaciones más planas y diseñemos puntos alternativos en los que capturar ideas que estén fuera de la jerarquía “tradicional”.
  8. Utilizar los datos como barrera: Aunque los datos son una estupenda fuente para valorar estrategias e ideas ya implantadas, y nos permiten en la mayoría de las ocasiones tomar mejores decisiones, cuando hablamos de innovaciones disruptivas éstos pueden ser contraproducentes. ¿Por qué? Porque no existen situaciones precedentes, y siempre faltará información para tomar la decisión (lo que induce la parálisis por análisis… la cantidad de análisis que he visto sobre mercados que todavía no existen). Además, en muchos casos, más allá de datos inequívocos (ventas..etc.) existe información que requiere interpretación, lo que introduce un sesgo muy subjetivo. Hay que hacerles el caso justo a los datos, pero no deben ser ellos quienes tomen decisiones.
  9. No recompensar al innovador: Las personas innovadoras de una organización son uno de sus pilares más importantes, y como tal deben ser reconocidas y premiadas. No se trata en mi opinión de multimillonarias recompensas, sino de premios de beneficio compartido (el innovador cobrará anualmente un x% de los ingresos derivados de su proyecto) o al menos “relevantes”. Unas palmaditas en la espalda y una pila de documentos que hacer no es un buen acicate para volver a proponer una idea… Y por supuesto, no olvidemos además darle la propiedad y liderazgo del proyecto al innovador, para que sea el artífice de su propia idea (una de las cosas más motivadoras que existen)
  10. Planear mucho y ejecutar poco: Nos han enseñado ciclos secuenciales de planificación-construcción-mercado-prueba que han demostrado su ineficiencia y alto coste… ¿por que no intentamos lanzar la innovación por una vía diferente, en la que creemos ciclos ágiles e iterativos, y donde la piedra de toque sea el prototipo y el cliente, y no el business plan)

¿QUE OPINAS? ¿QUE OTROS ASESINOS DE LA INNOVACIÓN CONOCES?
¿COMO HA SIDO TU EXPERIENCIA CON ELLOS?

45 comentarios

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  1. […] con atención el ultimo post del Blog de Javier Megias (@jmegias) en donde comentaba acerca de las 10 recetas para matar la innovación en la […]

  2. Una reflexión para evitar ser nosotros mismos los asesinos de la innovación:
    Jugar a NO perder supone NO jugar a ganar.
    Ganar significa NO tener miedo a perder

  3. […] solución de problemas en cinco pasos para hallar soluciones nuevas a cualquier tipo de problema. 10 recetas para matar la innovación | Estrategia, Innovación y Modelos de negocio. Se han escrito ríos de tinta sobre la importancia de replantear nuestra estrategia corporativa, […]

  4. […] “cinco íes” para innovar. 10 recetas para matar la innovación. Cómo ser capaz de innovar de forma continúa en tu negocio […]

  5. […] Revisando el material de la primera sesión de los foros celebrado en el mes de noviembre de 2012 y que nos proporcionara Tecnalia que es un aliado estratégico de IPAE en esta gran aventura, me tope con un artículo cuyo titulo me pareció interesante “10 RECETAS PARA MATAR LA INNOVACIÓN”. […]

  6. Hola, excelente articulo! opino igual al respecto, es algo que todos debemos tomar en cuenta siempre, Gracias por la información!

  7. […] Estos ejemplos escolares se pueden transportar a nuestro lugar de trabajo en la adultez. Estos inhibidores de la creatividad, son también nocivos para generar innovación en las empresas. Daniel Goleman, en su libro El Espíritu Creativo, denomina a éstos y otros elementos restrictores «Asesinos de la creatividad», mientras que llevados al ámbito empresarial, Javier Megias les llama Asesinos de la innovación. […]

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