El síndrome de la rana hervida y la crisis

Parecemos estar envueltos en una apatía corporativa que nos impide reaccionar de forma decidida y contundente en la situación actual… ¿a que se debe? ¿que podemos hacer para evitarla?

Rana verde sobre fondo crema con sombra

Resumen

El síndrome de la rana hervida explica la apatía de empresas que se adaptan al deterioro y esperan que la crisis termine mientras sólo aplican medidas cosméticas. La salida exige revisar con autocrítica si las decisiones llegaron antes que el mercado; ajustar la estructura distinguiendo grasa de músculo; ligar parte de la retribución a resultados; pivotar procesos y estrategia; innovar también en el modelo de negocio, sin esperar efectos inmediatos; e internacionalizar con capacidades adecuadas. Recortar sin criterio puede destruir la ventaja competitiva. El problema no es sólo coyuntural: mantener intacto el modelo productivo eleva el riesgo de desaparecer.

Si un observador extraterrestre (con nociones de gestión empresarial, claro) observara desde una nave en órbita lo que está sucediendo en el mundo empresarial en España en los últimos tiempos sin duda pensaría que tenemos una cultura en la que se incentiva el suicidio empresarial.

 

Las empresas de nuestro país (aunque desgraciadamente no sólo limitado a ellas) parecen estar inmersas en una especie de apatía competitiva, que les empuja a tomar tímidas iniciativas según va evolucionando el ciclo de vida de la crisis en la que estamos envueltos.

El problema es que la mayoría de estas decisiones suelen ser timoratas, y que en lugar de atacar decididamente las raíces de los problemas que las constriñen (baja productividad, estructuras de costes mal diseñadas, muy pesadas o incluso desconocidas, entendimiento parcial de lo que buscan sus clientes…) se focalizan en acciones de muy poco calado, principalmente cosméticas, en espera de tiempos mejores, en el que la crisis, que entienden externa, finalice.

Pues tengo malas noticias para ellas: hay altísimas probabilidades de que no sobrevivan a la crisis, o lo hagan perdiendo varios órdenes de magnitud en su escala competitiva…. porque no me canso de decirlo, ésta no es (sólo) una crisis internacional, de mercados financieros o de consumo… se han agotado las principales bases que permitieron el “milagro español”… ¿y sin embargo seguimos funcionando de la misma manera?

Sin duda una de las explicaciones más claras de esta especie de apatía la podemos encontrar en el famoso síndrome de la rana hervida:

Si se lanza una rana a una olla con agua hirviendo, al tocar el agua ésta salta fuera y evita quemarse.

Sin embargo, si a esa misma rana se la mete en una olla con agua templada, la rana se quedará tranquilamente en la olla. Si se aumenta la temperatura gradualmente, la rana se irá adaptando poco a poco a los cambios de temperatura hasta que, en un momento dado, morirá quemada por la acumulación de estos, es decir, hervida.

Aunque el experimento pueda resultar cruel en su naturaleza, creo que ilustra muy bien qué está pasando en la mayoría de las Organizaciones (y me atrevería a decir, en nuestra sociedad) en estos tiempos…. poco a poco vamos superando barreras de contención previamente consideradas como infranqueables, se van deteriorando todos los indicadores de actividad económica, crecen no sólo los índices de desempleo sino los de morosidad… y sin embargo, seguimos esperando que “se acabe” la crisis. Hace algunos días en los blogs de economía del IE se comparaba a España con la cigarra de la popular fábula de Esopo, y a Alemania con la diligente hormiga..

  • Tomar Distancia: Creo que uno de los mejores ejercicios que podemos hacer es plantearnos, de forma similar a la categorización de países “hormiga” o países “cigarra” del susodicho artículo, cómo ha actuado nuestra Organización. Para ello, nada mejor que imaginarnos que somos ese observador extraterrestre y analizamos en retrospectiva lo que ha hecho la Organización en cada uno de los momentos de la crisis… ¿hemos tomado las decisiones que había que tomar pronto o nos han venido prácticamente dictadas por el mercado?. Este ejercicio requiere una dosis importante de autocrítica, capacidad para pensar abstrayéndonos de nuestros filtros emocionales y sobre todo, ganas de querer salir de la olla (que ahora tiene el agua a una temperatura que nos tiene agotados y nos cuesta movernos, y no hablemos de saltar).
  • Quitar grasa y no músculo: Si todavía no hemos utilizado el bisturí, sin duda ha llegado el momento de hacerlo. Seguir operando con una compañía dimensionada para “tiempos mejores” no sólo resulta poco práctico y caro, sino que es un ejercicio de irresponsabilidad. Pero en muchas de las compañías estos ejercicios de downsizing como lo denominan los anglosajones, han sido realizados sin unos criterios coherentes con el negocio. En todas las compañías existen procesos y áreas que podemos considerar “grasa”, es decir, que aunque aportan valor al modelo no son claves en la cadena de valor. Por contraposición, existen personas, procesos y recursos que son “musculo”, y que son activos clave en el proceso productivo…Si vamos a acomodar la estructura a las necesidades reales (y mejor hoy que mañana), hagamos el ejercicio de distinguir músculo de grasa, ya que el tocar el músculo puede dañar irremediablemente las capacidades competitivas de la organización.
  • Moderación salarial: Sin duda, es una de las derivadas de lo anteriormente indicado. Pero yo siempre he defendido la «discriminación positiva”, es decir, que los mejores estén retribuidos de una forma claramente mejor (teniendo en cuenta que “mejor” no es una etiqueta de una persona, sino algo unido al desempeño laboral y compromiso, y que puede cambiar o desaparecer). Así mismo, creo que es clave utilizar estrategias de retribución unida a objetivos y productividad. No creo que la gente deba cobrar menos, sino que deben cobrar prácticamente todos los perfiles del mapa de puestos acorde a su desempeño y a los resultados de la compañía con una parte importante del salario en variable.
  • Pivotar: Este concepto, que exploraremos en algún artículo futuro, tiene que ver con la capacidad de adaptar el modelo operativo de la compañía ( o incluso el estratégico) a los cambios en el mapa competitivo, requisitos del mercado o disponibilidad de financiación, por ejemplo. Nuestros procesos, planteamientos estratégicos y forma de competir no están grabados a fuego en unas tablas de piedra, sino que debemos ser capaces de reorientarlos o cambiarlos si resulta necesario.
  • Innovar: Aunque creo que sin duda es necesario, nos hemos agarrado a la innovación como a una tabla de salvación que esperamos nos permita salir de la crisis…. lo cual es una peligrosa falacia. La innovación sin duda ayudará, pero sus resultados no los veremos a corto plazo, y requieren una apuesta clara, decidida y que habitualmente supone un consumo de recursos… que sin duda darán pingues beneficios, pero no mañana ni pasado. Debemos innovar no solo en procesos productivos, sino en el modelo de negocio que define nuestra forma de competir. Algunas de las compañías de mayor éxito nacieron o crecieron a tenor de adoptar modelos de negocio innovadores en épocas de crisis
  • Internacionalización: Una de las lacras que históricamente ha lastrado la capacidad competitiva de las compañías españolas es la baja internacionalización. Nos hemos sentido tradicionalmente cómodos en los mercados domésticos, tratando habitualmente desde una perspectiva puramente exportadora las operaciones fuera de nuestro país. Afortunadamente, ésta ha sido una de las primeras áreas en las que hemos puesto los ojos una vez se han contraído los mercados locales… y sobre la que debemos seguir trabajando. Tenemos capacidad y voluntad de operar internacionalmente, y debemos seguir reforzando esta línea (eso si, adaptando nuestras compañías y sus procesos a mercados mas exigentes y con una mayor productividad).

El mensaje y tono de este artículo no pretende ser derrotista en ningún caso, ni llamar la atención de forma contundente sobre la apatía institucionalizada que se ha instaurado en muchos de los consejos de dirección de las compañías españolas. Se toman tímidas medidas para ver si se va capeando el temporal… “ a ver si pasa ya la crisis”…

Pues señores, no sólo no “va a pasar”, ya que lo que tenemos en un modelo productivo de muy bajo valor añadido y poco competitivo, sino que si no reaccionamos moriremos “hervidos” como le sucedía a la rana que ilustra este artículo. Como decía mi abuelo, la salida de esta crisis pasa por abrazar las 3 Vs: Valor, Voluntad y “Vuevos”

¿QUE OPINAS? ¿QUE OTRAS COSAS DEBERÍAMOS PLANTEARNOS?

12 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

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  2. […] This post was mentioned on Twitter by Adan Partington, Javier Megias Terol. Javier Megias Terol said: Nueva entrada en el blog: «El síndrome de la rana hervida y la crisis» http://bit.ly/dNMo6x … espero que os guste! […]

  3. Muy buen post Javier. Las ideas son buenas, pero creo que los que han de tomar estas decisiones a día de hoy son los que han crecido con este sistema, y es el que les ha funcionado. Y aunque quieran, creo que no serán capaces de aplicar las medidas necesarias, ya que por lo que se ve carecen de criterio para ello. nImagínate que has crecido a nivel profesional durante 10 años en una consultora potente (actualmente romboidales) que viven de proyectos públicos regionales. Durante 10 años ni tu empresa ni tu habéis seguido ninguno de estos principios (todos sabemos como funcionan las consultoras). ¿Ahora vas a cambiar? Son muchos años y se necesita demasiado esfuerzo para ello. Mejor replegamos y esperamos vientos mejores. n nLa verdad es que tengo curiosidad por ver cómo acaba esto.

  4. Gracias amigos! nCreo que todos entendemos el mensaje entre lineas del post, y que es bastante claro: reconoce la gravedad de la situación en la que estás inmerso y abraza el cambio… o se parte de unas riquísimas ancas de rana que se comerá otro n nYo creo que todavía estamos a tiempo de cambiar las cosas, pero como dice Frank (y los pájaros del libro «La Isla» de Aldous Huxley: «Right here, Right Now – Aqui y ahora»!) n nFelices Fiestas!!!

  5. El artículo muy bueno y la metáfora correcta, pero creo que el problema de la crisis es de actitud y de voluntad, porque para la actitud debemos cambiar de forma de pensar y pasar a la acción pero para eso debemos tener voluntad y deseo para hacer esas acciones que empiecen a realizar cambios reales. La gente está desorientada porque el modelo de negocio de sus empresas ya no funciona con la situación actual y además el escenario ha cambiado. Sólo los que se empeñen a cambiar sus modelos de negocio actuales y adaptarlos conseguiran salir adelante pero esto requiere conocimiento y si no lo tienes tienes tendrás que buscar ayuda externa pero lo que no puedes es quedarte esperando a que la crisis se acabe.

  6. […] ponencia arranca reflexionando sobre cómo muchas empresas están sucumbiendo al síndrome de la rana hervida, y sobre la importancia de recordar nuestros orígenes, cuando éramos […]

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  8. […] parte del sector del cine es que el futuro nunca viene de golpe, que te cuece lentamente como en el síndrome de la rana hervida, como un tsunami que desprecias cuando el agua crece despacio a la altura del tobillo pero que te […]

  9. […] que, y esto es un “aviso para navegantes”, hay que tener mucho cuidado de no caer en el “síndrome de la rana hervida”. Para evitarlo, es altamente recomendable que las PyMES vayan invirtiendo, ya, en la mejora de su […]

  10. […] ¡Vamos! que nunca invertimos, y con el paso de los años nos vamos quedando obsoletos sin darnos cuenta. Creo que tenemos el síndrome de la rana hervida. […]

  11. […] Aquí podríamos aplicar perfectamente el concepto de “zona de confort” del coaching o la metáfora de la rana hervida. […]

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