El caso de Europa

el-caso-de-europa-startups-silicon-valleyEs habitual escuchar que la vieja Europa está a años luz de Silicon Valley, que existe una gran brecha atlántica que separa ambos mundos y que si una startup realmente quiere triunfar debe acudir a Silicon Valley, donde el dinero fluye y las valoraciones que obtienen son varias veces superiores, pero… ¿hasta qué punto tiene sentido esta obsesión? ¿Es realista?

Aunque hay algo de cierto en todo lo anterior, la realidad es que no son tan enormes las diferencias: hoy en día en Europa existe un potente ecosistema emprendedor e inversor que se ha ganado por propio derecho su sitio, a pesar de la gran cantidad de ideas preconcebidas alrededor del mítico Silicon Valley.

Una de estas ideas que todavía perviven en el imaginario popular es que estar en Silicon Valley aumentará de forma drástica tus probabilidades de éxito… algo que estudios como European Venture Capital: Myths and Facts publicado por la London School of Economics se han ocupado de desmentir con datos en la mano: no existen diferencias significativas entre las probabilidades de conseguir un exit estando en el valle o en Europa. Por eso, a menos que los clientes de tu startup no están en Silicon Valley, probablemente no sea buena idea que vayas allí en las primeras fases.

En lugar de mirarnos e intentar imitar el milagro de Silicon Valley deberíamos construir sobre nuestras propias fortalezas, que no son pocas. Europa cuenta con varios ecosistemas emprendedores de primer nivel, con florecientes comunidades de startups y con una industria de venture capital sana y activa.

Es cierto que las rondas de inversión son habitualmente mucho más altas en Silicon Valley  que en Europa, pero como todo, tiene su explicación: en general el coste de los recursos que necesita consumir una startup son varias órdenes de magnitud inferiores, especialmente en el caso de los salarios de los ingenieros: en el valle un ingeniero senior puede cobrar hasta 165.000 USD, mientras que en muchos países de Europa esta cifra es muy inferior, rondando de media los 35.000EUR. Una startup con cinco ingenieros senior necesita levantar como mínimo para aguantar durante un año (sin contar costes de marketing ni nada más) 660.000 USD, mientras que la misma startup en Europa necesitaría 140.000 EUR.

Pero no nos quedemos con la conclusión simplista de que nuestra única forma de competir es a través de coste salarial, ni mucho menos.

No sólo se trata de costes, se trata de talento, de diversidad y visión.

¿QUÉ HACE DE EUROPA UN GRAN SITIO DONDE EMPRENDER?

Desde Londres a Berlín, desde Barcelona a Helsinki o desde París a Estonia, en Europa podemos encontrar vibrantes ecosistemas emprendedores. Ciudades en las que florecen múltiples comunidades de startups tremendamente activas. Basta con analizar los graduados de los programas de aceleración de las principales aceleradoras de Europa y  Estados Unidos para darse cuenta de la enorme diversidad y creatividad que realmente tenemos en comparación con nuestros vecinos del otro lado del atlántico.

Además, la crisis que ha azotado el continente en los últimos años ha conseguido algo que ninguna política podría haber logrado: ha creado la imperiosa necesidad de un cambio de modelo económico, y la revelación para gran parte de la población de que trabajar para una empresa no significa tener un trabajo seguro… lo que unido a una sensación de urgencia común está dando forma a un interesantísimo paisaje de startups ligeras, más cercanas al mercado y sobre todo, globales.

Porque el hecho de que Europa sea un conjunto de países diferentes, con sus propias economías independientes, puede ser un problema pero también tiene muchos aspectos positivos… además de que su situación geoestratégica le ofrece un buen acceso al mercado ruso, a Oriente, Latinoamérica, Israel o a los Estados Unidos.

Todo ello empuja a los emprendedores europeos a pensar en global desde el principio: aunque por supuesto es necesario probar en local el modelo de negocio, todo emprendedor tiene en la cabeza competir en Europa como mínimo, un mercado con más de 400 millones de clientes potenciales. Es decir, la internacionalización no es algo que una startup europea considera como algo opcional a valorar en el futuro: es algo que nace dentro de su ADN desde su incepción.

NO TODO ES TAN BONITO

european_union

Photo | Håkan Dahlström

Pero no caigamos en el triunfalismo, en Europa todavía tenemos muchas cosas que solucionar y mejorar. Quizás una de las más complejas es la tremenda fragmentación de los mercados de cada país, con leyes que, aunque a priori comparten una base común, la realidad es que son diferentes y específicas para cada territorio… algo que compartía Lars Hinrichs en su post de despedida 10 lecciones que he aprendido con HackFwd.

Sí tenemos en casi todos los países una misma moneda, pero si uno quiere comprender la complejidad de la burocracia Europea, nada como analizar lo tremendamente complicado que pueden ser los procesos de constituir una nueva empresa en diferentes países, o intentar montar un equipo realmente internacional, o pasar por las manos de varios notarios, o cerrar una inversión cumpliendo con todos los exigentes requisitos legales que tenemos en Europa.

Otro aspecto que sin duda necesita mejorar es el de la inversión. Pero no porque no exista inversión suficiente: eso es algo que, aunque depende enormemente de cada ecosistema, está mejorando a pasos agigantados. En Europa se está creando una comunidad inversora cada vez más activa, en la que más business angels se animan poner a disposición de las startups su experiencia, capital, contactos y conocimientos… pero a pesar de todo todavía dista de lo que sería óptimo, con muchos patrimonios interesados en invertir en startups pero sin llegar a dar el paso.

Y en fases posteriores del ciclo de vida de inversión de una startup la cosa empeora: en general hay pocos fondos de capital riesgo realmente activos para el alto número de startups invertibles que existen en los distintos ecosistemas de Europa… y que estos están todavía lejos en conocimiento y experiencia de sus homónimos de Silicon Valley o Israel. 

Todo esto da forma a un panorama inversor no tan activo como en otras zonas, donde la media para que se produzca un exit en una startup ronda los 5-7 años (en comparación con los 3-5 años necesarios para un exit en Silicon Valley), y donde la inversión media es mucho más baja (por ejemplo, se habla de que en países como España la inversión media de venture capital por habitante ronda los 2 USD, mientras que en Silicon Valley se cifra en aprox. 70 USD y en Israel llega hasta unos sorprendentes 140 USD).

Pero posiblemente el aspecto donde la brecha es más importante es en la cultura: la vieja Europa todavía tiene mucho que cambiar respecto a sus modelos, y a lo que un joven graduado puede aspirar. Aunque en muchos países de Europa existen notables casos de éxito, realmente no son tantos como sería deseable ni reciben suficiente cobertura de los medios generalistas, más ocupados en hablar de las grandes empresas o de los deportes. Y es una lástima, porque tenemos grandes éxitos de los que estar orgullosos, como RovioeDreams Odigeo , Skype, Spotify, Vente Privee o Supercelly muchas otras.

EL FUTURO ES BRILLANTE

A pesar de todo, tenemos múltiples motivos para ser optimistas y toda la información anterior es necesario ponerla en contexto: tanto Silicon Valley como Israel son ecosistemas que nacieron hace décadas, y que han seguido evolucionando desde entonces…mientras que la comunidad startup en Europa lleva una década realmente activa.

Y es que en Europa estamos viviendo un auténtico renacimiento emprendedor, con ratios de nacimiento de startups que no paran de crecer en casi todos los países, y donde los inversores cada vez están más activos, incrementando el número y volumen de operaciones. Este auténtico cambio de paradigma no se queda ahí y está calando en la sociedad, que mira cada vez con mejores ojos el mundo startup y en la que la percepción de la figura del emprendedor es cada día más positiva. En resumen, un momento cámbrico.

Sólo nos hace falta más casos de éxito, confianza…  y un lugar para toda esta comunidad de inversores y emprendedores.

Post publicado originalmente en nuestro blog de Startupxplore

¿QUÉ OPINAS?

¿TE HA GUSTADO EL ARTÍCULO?

Recibe los mejores contenidos sobre modelos de negocio, startups y el nuevo management. Tu email jamás será compartido con nadie. 

Puedes darte de baja cuando quieras con sólo 1 click
email

10 comentarios en “El caso de Europa

  1. Pingback: Actualidad #contabilidad #pymes #autónomos 22/05/2014 |

  2. Muy buen artículo, porque muchas veces intentamos ser lo que no somos, y tomar solamente como referencia a Estados Unidos es un error; distintos continentes distintas circunstancias.
    En cuanto a Berlín, yo he vivido hasta hace poco allí, y es increíble, eventos todas las semanas y formaciones para emprendedores.

    Un Saludo
    Antonio Jones

  3. Cierto cuanto se dice pero buscando aspectos susceptibles de ser eliminados por cuanto suponen de trabas al camino iniciado, algunos se han comentado en el post, pero no se dice nada de que el gran problema es que los legisladores, son políticos, y estos no siguen el mismo ritmo que los ciudadanos que no miran los procesos electorales y, por la tanto, son capaces de ir mas rápidos, mas seguros y mas lejos en sus planes.

  4. Hola Javier, que buenos tus artículos, algo que agradezco de un curso que tome hace un tiempo es que en el había un enlace a tu blog, y desde ahí siempre encuentro muy interesante toda tu información.

    Saludos de un emprendedor.

  5. Muy buenos los comentarios. Lo que ocurre con Silicon es que USA tiene muy buena publicidad en todo y cualquier cosa que quieren que se conozca lo hacen estilo Hollywood. En cambio Europa siempre ha sido un continente con países muy poderosos que trabajan en orden y regularmente. USA es la gran potencia, indudablemente, pero como tal tiene su ciclo de vida. Los otros, en cambio, son mucho más estables y regulares. Si tuviese que mudarme lo haría al llamado viejo continente debido a su situación más estable.

  6. Me encantó el concepto de ‘explosión cámbrica’ del artículo de The Economist que enlazas al final. Entre que la necesidad aviva el ingenio de los emprendedores, que parece que hay capital para invertir en aventuras, y que los building blocks tecnológicos han alcanzado un grado tal de madurez que permiten a las startups ofrecer productos y servicios sofisticados a escala global, estoy de acuerdo en que el futuro es brillante.

  7. Pingback: El caso de Europa | Recursos para emprendedores...

  8. Excelente artículo, como siempre.
    Se está empezando a notar que aumentan los emprendedores en España, debido a que han beneficiado a autónomos rebajando las cuotas sociales, pero aún así opino que queda mucho por hacer. Limitaron el crowdfunding, ademas de que no se permite que una empresa pague a sus trabajadores con acciones, como hizo Facebook con un pintor que se convirtió en millonario. Pero como bien dices, vamos por buen camino.

  9. Actualmente trabajo en una consultoría que ayuda a establecer extrajeros y sus empresas en Hungría. Os sorprendería la contidad de facilidades que ofrecen para captar inversión extranjera (sencilla obtención de residencia, impuesto de sociedades del 10%, bajo capital inicial), el número de start ups ha crecido exponencialmente en los últimos tiempos, y Budapest se está transformando en un centro de referencia regional de empresas tecnológicas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *